.jpg)
Como una mantis religiosa te amaré
una vez dentro dejaré que tu organismo fluya en mi boca,
que se ramifiquen tus nervios como una tela de araña en mi cuerpo,
que te desintegres y te expandas en las galaxias que elijas.
Serás quién quieras ser, no haré preguntas.
Te dejaré inventarlo todo.
Será tuyo el principio.
Pero ya mezclada la saliva, la sangre, el flujo,
la materia de la que estamos hechos será otra, unida,
renacerás entre mis piernas, te irás de mí como de un molde.
Entre los dos este cordón umbilical invisible
hecho de imágenes que sólo tú ves, de palabras que sólo yo leo.
Podría haberlo sido todo o no haber sido nada,
y, sin embargo, es algo.




