La duda




Era buena la Vida:
Había rosas.
Unos minutos antes me había sonreído un niño...
Pasó volando y me rozó la frente.


No sé por dónde vino
ni por dónde se perdió luego pálida y ligera...
No recuerdo la fecha.
No sabría decir de qué color era ni de qué forma;
no sabría, de veras, decir nada.

Pasó volando... Había muchas rosas...
Y era buena la Vida todavía...

Post-poema




Como una mantis religiosa te amaré
una vez dentro dejaré que tu organismo fluya en mi boca,
que se ramifiquen tus nervios como una tela de araña en mi cuerpo,
que te desintegres y te expandas en las galaxias que elijas.
Serás quién quieras ser, no haré preguntas.

Te dejaré inventarlo todo.

Será tuyo el principio.


Pero ya mezclada la saliva, la sangre, el flujo,
la materia de la que estamos hechos será otra, unida,
renacerás entre mis piernas, te irás de mí como de un molde.
Entre los dos este cordón umbilical invisible
hecho de imágenes que sólo tú ves, de palabras que sólo yo leo.
Podría haberlo sido todo o no haber sido nada,
y, sin embargo, es algo.

Una mujer armando el paraiso




Una mujer armando el paraíso
sembrando esa verdad en cada herida,
rescatando la brasa consumida
y el incendio en el vientre del granizo.

Viviendo libre, sola y sin permiso,
indiferente al miedo, convencida
de ser cauce fecundo de la vida
y fiel depositaria de su hechizo.

Una mujer que sabe y reconoce
por igual lo que piensa y lo que siente,
que abraza cada pena y cada goce.

Una mujer que reta a aquel que intente
colocarla en el centro de la ira
a arder los pies sobre incendiado puente.

Armonía




Oye cómo se aman los tigres
y se llena la selva con sus hondos jadeos
y se rompe la noche con sus fieros relámpagos.
Mira cómo giran los astros en la eterna
danza de la armonía y su silencio
se puebla de susurros vegetales.
Huele la espesa miel que destilan los árboles,
la leche oscura que sus hojas exudan.
El universo entero se trenza y destrenza
en infinitas cópulas secretas.
Sabias geometrías entrelazan las formas
de dulces caracoles y de ingratas serpientes.
En el mar hay un canto de sirenas.
Toca mi piel,
temblorosa de ti y expuesta a las espinas,
antes que el ritmo de mi sangre calle,
antes de que regrese al agua y a la tierra.

"Círculo y Ceniza"

Ahuyentemos el tiempo, amor




Ahuyentemos el tiempo, amor,
que ya no exista;
esos minutos largos que desfilan pesados
cuando no estás conmigo
y estás en todas partes
sin estar pero estando.
Me dolés en el cuerpo,
me acariciás el pelo
y no estás
y estás cerca,
te siento levantarte
desde el aire llenarme
pero estoy sola, amor,
y este estarte viendo
sin que estés,
me hace sentirme a veces
como una leona herida,
me retuerzo
doy vueltas
te busco
y no estás
y estás
allí
tan cerca.

Amor



Lo soñé impetuoso, formidable y ardiente;
hablaba el impreciso lenguaje del torrente;
era un mar desbordado de locura y de fuego,
rodando por la vida como un eterno riego.

Luego soñélo triste, como un gran sol poniente
que dobla ante la noche la cabeza de fuego;
después rió, y en su boca tan tierna como un ruego,
soñaba sus cristales el alma de la fuente.

Y hoy sueño que es vibrante y suave y riente y triste,
que todas las tinieblas y todo el iris viste,
que, frágil como un ídolo y eterno como Dios,

sobre la vida toda su majestad levanta:
y el beso cae ardiendo a perfumar su planta
en una flor de fuego deshojada por dos....